Final del juego

Mes

Junio 2013

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Parvadas de la bondad: el autoengaño

En distintas ocasiones he descrito algunos hábitos y costumbres de las “parvadas de la bondad” (aquí, aquí y aquí), debo confesar que me intrigan y que su manera de pensar/actuar la noto cada vez más en más lados: un virus intelectual.

Esta vez quisiera identificar a ciertos miembros de la parvada del autoengaño, como su nombre lo indica, se engañan a sí mismos pensando que sus acciones y discurso son “buenos”, que “ayudan” y “aportan”, en esta pretensión no logran separar los argumentos morales de los lógicos, por el contrario simplifican al extremo su posición o construyen nexos falaces disfrazados siempre de “buenos argumentos”.

Esta especie, se le puede encontrar en discusiones en las que se involucren uno o más derechos, uno o más poderes, una o más creencia que entren en aparente conflicto, tensión, intercambio o contradicción. El problema, desde luego, no radica en que discutan lo que discuten sino la manera en que su método particular logra que un debate potencialmente interesante se estanque y se torne más bien en una pesadilla.

Al contrario de quienes piensan tener la razón que por método excluyen ad hominem a quien no consideran suficientemente bueno para debatir, los autoengañados creen debatir un argumento sin proveer materia prima, esto tiene como consecuencia que un debate se torne en un soliloquio de un lado y la desesperación didáctica del otro.

El último ejemplo de esta fauna de las parvadas bondadosas se pudo leer ayer en una discusión en tuiter en la que el diputado Fernando Belaunzarán insiste que cubrirse la identidad en una protesta favorece la agresión, sin ver que esa frase pone un nexo causal y una condición entre la comisión de un delito y la prenda de vestir; además exclulye al estado de responsabilidad; tiene todo de problemático esta frase, aunque el creía entender el punto de quienes se lo hacíamos notar, el autoengaño siempre es más ágil y acabas por no entender que no entiendes.

Estos saltos cuánticos cognitivos son en mayor o menor medida evidentes en los autoengañados y por ello la solución se encuentra en la postura “todo o nada”; esto es, o ignoras lo que dicen o te enganchas en una solución que no tendrá fin. Richard Bernstein parece tener razón con los efectos del abuso “del mal” y la simplificación moral del discurso público, parece que los autoengañados han caído irremediablemente en esa trampa y su bondad no les alcanza para obvservar las consecuencias de sus dichos. 

Jun 12, 20131 note
Ciudad-protesta

Si hiciera la cuenta de las horas he pasado protestando en esta ciudad probablemente me alcanzaría el tiempo para una caminata de aquí a Alaska y de vuelta. Casi estoy convencido de que esta ciudad está hecha para protestar. Si lo pensamos bien la ciudad es una protesta por sí misma, construida sobre un lago esta ciudad pudo haber desaparecido hace muchos siglos y ha protestado sin cesar, lo vemos cuando llueve: Tláloc humilla a nuestra ciudad amnésica de su alma de laguna.

Así, en nuestra ciudad-protesta, tenemos manifestaciones por doquier, en promedio 5 manifestaciones diarias en el Centro Histórico y el número parece que no va a decrecer. Probablemente ese sea un buen termómetro de la vida democrática: el número de protestas que se tienen en la ciudad. Vale la pena preguntarnos ¿Qué tipo de ciudad nos imaginamos? Hay autoridades que se imaginan una ciudad sin protestas, se piensa constantemente en una ley para regularlas y en una fase más delirante se considera que se pueden aislar en espacios construidos especialmente para eso: de hacerse entonces estaríamos censurando de manera grave, peor aún se estaría afirmando que las calles son únicamente para los coches, esta concepción no debe ser casual, representa a un sector, quizá amplio, del distrito federal que piensa de manera similar.

Nuestra ciudad-protesta se convertiría en ciudad-exclusión. Por eso sorprende que entre los medios y políticos se quiera generar un consenso: la protesta es mala, la protesta puede generar un discurso violento y de odio. Mala noticia: protestar no es odiar. La unidad de medición de cuánta democracia hay en el mundo son precisamente las manifestaciones: cuántas, de quién y por qué. La apropiación del espacio público para la demostración política ha generado lo opuesto a la violencia y al odio: ha guiado países enteros a replantear su forma de gobierno y a tomar conciencia mundial del futuro de la democracia e instituciones.

Creer en la deliberación pública y razonada, pero también creer en las acciones deliberadas que hagan avanzar la democracia. En la convivencia diaria, quiero pensar que esas manifestaciones pueden volver loco a los habitantes del centro histórico y quizá la mejor propuesta es generar conciencia acerca de la importancia de las protestas como método de expresión. Si, ya sé que me va a decir que quizá 4 de cada 5 son de grupos con intereses creados y lo más seguro es que sea cierto, aun así son evidencia de lo precario del sistema político de diálogo asimétrico: ni todos pueden entrar al diálogo ordenado ni todas las consignas “importan”, protestar también es una forma de deliberar. En la democracia se necesitan demócratas deliberativos y también activistas deliberados.

Tomarse el pluralismo valorativo y de opinión de forma seria es renunciar al sueño del consenso racional. El carácter pluralista de una sociedad democrática debe estar basado en que ningún actor social (proteste o no proteste, sepa de lo que habla o no lo sepa, apele a ideas o a emociones) se atribuya la representación de la totalidad. La democracia deliberativa no necesariamente termina en consenso (a menos que sea precario) ni puede escapar a la existencia de adversarios (aunque debe evitar la enemistad destructiva).

Que esta ciudad siga protestando para que viva y la vivamos. Combinar las nuevas tecnologías, la participación ciudadana y la apertura para que cada vez más gente participe. Zanjar las brechas entre gobierno y ciudadanos para que nivelemos esa desigualdad entre quienes protestamos y quienes están en las mesas donde se toman las decisiones. Las calles no pueden ser vistas como una infraestructura únicamente para la circulación, se debe desterrar la errada concepción del espacio público: es público no porque no sea de nadie sino porque es de todos. En suma, en nuestra ciudad-protesta las calles son para ejercer derechos.

Jun 9, 20135 notes
Nostalgia de la autoridad perdida

¿Alguna vez caminando por la calle o en el tráfico te han gritado “pendejo” o similares? ¡Felicidades! es signo de que eres peatón, manejas en la ciudad o la vives con la mayoría. Quizá sea un hecho aislado, pero sucede una y otra vez. Cuando pasa, salvo que sea una agresión física, generalmente nos seguimos derecho, damos la espalda, caminamos o continuamos manejando. Imagino a muy pocos (si no es que a ninguno) tratando de discutir/debatir con los temibles agresores, reclamándoles que no aportan nada al andar de las personas, pensando-peligrosamente- que estorban y ensucian la calle.

Algo similar pasa en tuiter. La diferencia es que tuiter no es la calle, ni siquiera suscribo (de hecho lo he criticado) que la herramienta sea la nueva plaza pública. Para mí se parece más a un centro comercial: una esfera privada que parece pública. En esta pública intimidad conversamos, ni más ni menos. Para estas conversaciones existen todos los tonos posibles: álgidas, cordiales, absurdas, críticas, concordes, conciliadoras o propositivas. En todo caso todas están protegidas por el derecho a la libertad de expresión, aun las ofensivas y chocantes. Estoy convencido de la autorregulación de este tipo de herramientas, entre más se usen y más conversaciones haya con más facilidad se diluirán aquellas “malas prácticas” o conversaciones con supuestas connotaciones negativas. Los problemas de “la conversación” se resuelven con más conversación.

Opinólogos, intelectuales y comunicadores, por igual, están obsesionados con tuiter. Por un lado están quienes quieren hacer apologías innecesarias de la herramienta para posar expertise y por el otro quienes no le conceden ningún valor o le asignan atributos negativos a lo que ahí sucede, también están quienes creen que tuiter es un ente y le exigen cosas. Tuiter es inteligencia colectiva pero no es un ente, es un agregado de individuos con opiniones sobre cosas: las más banales o las más profundas.

Yo no he sido ajeno a esa obsesión, pero la mía ha sido curiosidad. Si una obsesión te impide ver fuera de ella, la curiosidad te revela lo que desconoces. Así cuando alguien me pregunta ¿Qué es tuiter? Les respondo con soltura que se trata de un procesador (y quizá mi curiosidad me lleve a cambiar esta respuesta, pero de momento así es). Cuando hablo de un procesador me imagino un extractor de jugos/procesador de alimentos, en tuiter la información hace las veces de manzana y la conversación las de jugo; imaginando los procesadores más nuevos también nos queda la cáscara y huesos, eso tal vez lo usaríamos para composta, en tuiter esa información que queda suelta siempre sirve para nuevas conversaciones.

En México, tuiter ha disputado la esfera del poder de la conversación a un sistema cerrado, concentrado y vertical de medios y caciques culturales. Por un lado los medios vigilan lo que se dice de ellos o lo usan como fuente para sus notas (al parecer ahí se encuentran “los que importan”) y por el otro las personas encuentran una máquina perfecta para producir, obtener y procesar información (de cualquier tipo, importante o no). La democracia de esta distribución ha desmantelado la manera tan peculiar de dictar agendas desde un escritorio, redacción, oficina gubernamental o torre de marfil. De ahí viene su obsesión. Con el tiempo será más frecuente que la agenda pública se establezca a pesar de los medios, políticos e intelectuales.

De todos, son los intelectuales los más abrumados, acostumbrados a conversar con sí mismos, para ellos  tuiter parece asemejarse más una ignorante inquisición que a un ágora deliberativa.

Las redes sociales siempre han existido (¿qué es entonces nuestro grupo de colegas y amigos?), en su forma virtual, se desarrollan en Internet. Como bien lo indicaron Searls y Weinberger, Internet es un mundo de extremos: una esfera hueca con puntos conectados entre sí y esos puntos somos nosotros. El caso de los intelectuales mexicanos, nostálgicos de su autoridad perdida y herederos del cacicazgo cultural, es preocupante: ciegos viendo monstruosas sombras entre los molinos de  viento, pierden la oportunidad de relanzar su gastada fama.

Jun 9, 20134 notes
Horas de junio

Con estos días largos y calurosos, es inevitable recordar a Carlos Pellicer y sus Horas de Junio. Poeta, museógrafo, político y docente, Pellicer formó parte de una generación que al mismo tiempo es la gloria y la maldición de la cultura mexicana, nostálgicos de esa época dorada, los caciques culturales de las generaciones posteriores, han querido emular una y otra vez -sin éxito- a ese Ateneo de la juventud y eso ha condenado a la cultura con “C” mayúscula en México al estancamiento y a la pelea constante por el presupuesto del Estado. 

Sin embargo, esa discusión no convoca este texto sino su poesía, Pellicer,como uno de los primeros poetas modernos de las letras mexicanas, logró incorporar la vanguardia a sus composiciones, Hora de junio debió haber sido deslumbrante en su tiempo. Todavía hoy, sus versos dulces estremecen una que otra sensibilidad. A continuación un fragmento:

HORAS DE JUNIO

Vuelvo a ti, soledad, agua vacía, 
agua de mis imágenes, tan muerta, 
nube de mis palabras, tan desierta, 
noche de la indecible poesía.

Por ti la misma sangre —tuya y mía— 
corre al alma de nadie siempre abierta. 
Por ti la angustia es sombra de la puerta 
que no se abre de noche ni de día.

Sigo la infancia en tu prisión, y el juego 
que alterna muertes y resurrecciones 
de una imagen a otra vive ciego.

Claman el viento, el sol y el mar de viaje. 
Yo devoro mis propios corazones 
y juego con los ojos del paisaje.

Junio me dio la voz, la silenciosa 
música de callar un sentimiento. 
Junio se lleva ahora como el viento 
la esperanza más dulce y espaciosa.

Yo saqué de mi voz la limpia rosa, 
única rosa eterna del momento. 
No la tomó el amor, la llevó el viento 
y el alma inútilmente fue gozosa.

Al año de morir todos los días 
los frutos de mi voz dijeron tanto 
y tan calladamente, que unos días

vivieron a la sombra de aquel canto. 
(Aquí la voz se quiebra y el espanto 
de tanta soledad llena los días.)

Hoy hace un año, Junio, que nos viste, 
desconocidos, juntos, un instante. 
Llévame a ese momento de diamante 
que tú en un año has vuelto perla triste.

Álzame hasta la nube que ya existe, 
líbrame de las nubes, adelante. 
Haz que la nube sea el buen instante 
que hoy cumple un año, Junio, que me diste.

Yo pasaré la noche junto al cielo 
para escoger la nube, la primera 
nube que salga del sueño, del cielo,

del mar, del pensamiento, de la hora, 
de la única hora que me espera. 
¡Nube de mis palabras, protectora!

Hora de junio, 1937

Jun 3, 20134 notes
“

Fui seducido por hombres que salen del sueño
a pudrir la soledad de otros hombres.

Creía que todo ellos eran arcángeles
cuyo oficio era presagiar la quemadura infiel de esta
próxima palabra.

No hubo combate. Solo obediencia, vértigo, filo de
espada,
acaso estremecimiento: señal incauta de que el
mundo
aún se podía inventar como cielo nupcial,
como gastada bocanada,
como la misma fábula que acaba en musgo, ceniza,
nada.

No hubo piedad. Sólo modos para vencer el miedo,
el torso empujado desde su latido, el muslo, la
sangre
la caricia que desemboca en mil ríos siempre
esquivos.

No hay tregua.

Sólo las imágenes finales de cada madrugada.

y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora.

”
—Bocanada, Federico García Lora. 
Jun 2, 20132 notes

Mayo 2013

7 publicaciones nuevas

Twitter a modo de Sodoma y Camorra.

Hace unos días el escritor italiano Roberto Saviano publicó un texto cuyo título resulta provocador al ser escrito por un hombre amenazado a causa de lo que escribe, dice: Fuera matones de nuestro Twitter. ¿Cuáles matones? ¿El Twitter de quién?

No tardó mucho para que los críticos de la red social salieran, en Twitter, a alabar el texto, con una sólida prosa y un puñado de analogías Saviano apunta a los mismos temores y lugares: el anonimato, el insulto, la celebración de la fugaz genialidad, la falta de reglas y la urgencia de una civilidad cibernética imaginada desde su propia moral más bien conservadora.

No acabo de entender muy bien el embeleso con el escrito de Saviano, comprendo las preocupaciones comunes pero más bien intuyo que se diagnostican y solucionan desde el lugar equivocado. 

El anonimato, el insulto y la libertad de hacerlo.

Este es un tema recurrente cada vez que se habla de Twitter, hay dos maneras de ver el anonimato: como herramienta con la cual abusar de la libertad de expresión o como mecanismo de protección ante el abuso del represor de algún discurso. El primer caso es condenable pero francamente inocuo si el abuso no va acompañado de un peligro inminente y realizable.

El segundo caso es más interesante, Internet es una plataforma que es usada por los gobiernos para vigilar y censurar pero que al mismo tiempo es usada por los ciudadanos para empoderarse y exigir derechos. Sin embargo esta relación nunca es simétrica, quien tiene poder tendrá más poder en la red y viceversa. Internet conecta personas y redes de dispositivos de manera ciega, lo importante es transportar datos de un punto a otro de la manera más eficiente. Los servicios en la web, como las redes sociales, más o menos han replicado esto, así cualquiera puede conectarse y ejercer su derecho a comunicarse (no sólo a consumir sino a producir información). La plataforma en cuestión tendría que decidir proteger a quienes no tienen el privilegio de expresarse dando la cara, por eso Twitter -a diferencia de Google- ha optado por esta modalidad, en palabras de su CEO, son “el ala de la libertad de expresión del Partido de la Libertad de Expresión”.

Extrañamente quienes critican la censura China a Twitter, Facebook y Google critican que la red del pajarito permita el anonimato, siendo éste una condición que puede ser necesaria para el ejercicio de la libertad de expresión. En este sentido el estudio dirigido por Andrés Monroy al analizar una comunidad tuitera demuestra que en ciertos contextos (violencia)sus miembros establecen lazos de confianza pese al anonimato.   Lo anterior desmonta, con evidencia empírica, los escandalosos gritos que condenan al tuitero anónimo y más se podría exhibir a los gritones como provocadores gratuitos. 

Como bien los establece la Declaración Conjunta de Internet y Libertad de Expresión, este derecho se trata igual en Internet que fuera de la red. Así los límites de este derecho calificado, ya están establecidos y existen leyes que establecen sanciones a quienes los sobrepasan. El problema es que en Twitter se ven expuestos en público y eso es lo que parece molestarles: perder su supuesta autoridad en público: ser fusilados por su boca. Si se es un cínico se encuentra diversión, si se es un hipócrita, vergüenza y coraje.

La próxima vez preguntémonos si esa misma expresión que nos enoja tanto en tuiter nos enojaría en la calle, si esa expresión es o no legal aunque nos choque y después hagamos las valoraciones morales pertinentes. Y si vamos a pensar en “gritar fuego en un teatro leno” recomiendo este texto de Ken White que de una vez por todas acaba con el mito más grande para defender la censura. 

La fugaz genialidad

Twitter es un procesador de información, verlo como una pasarela de poses es ver la mitad de la fotografía. Varios estudios de lo que se comparte en la red social han demostrado que por lo menos el 80% de lo que se comparte es información y encabezados de medios tradicionales; esto es, se parece más a una red de información que a una red social. 

Por eso la idea del procesador; si metemos una naranja completa a un procesador de frutas por un lado nos saldrá jugo y por otro la cáscara y desperdicios. Lo mismo pasa en twitter, si el input es una información “X”, al atravesar las aspas del timeline lo que saldrán serán informaciones “Y” y “Z”. Lo ocurrido con el huracán Sandy y The Atlantic lo ilustra bastante bien.

Lo otro parece ser un divertimento que no es distinto al que se ve en las paredes con una consigna o el que sofisticadamente se veía en los jóvenes de la Internacional Letrista en el siglo XX: hacer de nuestros trinos nuestra propia obra. Y en serio: al que no le guste, que cure una mejor línea temporal, justamente una de las potencialidades de tuiter es reforzar los lazos entre quienes piensan parecido, crear archipiélagos más que una sola comunidad (en mi proyectito Ensambles Contagiosos pueden ver algunos ejemplos).

Civilidad cibernética

Aquí hay de dos sopas: o se piensa que los cibernautas deben ser educados o se piensa que la contante exposición y uso de las herramientas de Internet norma el comportamiento de los usuarios.  La red es neutral y es modulada por su uso, por eso la educación a priori me parece un camino un tanto limitativo. Por otro lado, advierto en Saviano y otros una trampa: ver lo democrático como la ausencia de confrontación, cuando precisamente lo democrático de la plataforma reside en poder confrontarse en la misma cancha.Ese tic conservador puede más bien abrirle la puerta a la censura en nombre de lo políticamente correcto y acabar como la odiada (para la progresitud cibernética) China. 

Sobre las reglas

Hay una vaga intuición sobre quién y cómo se ponen las reglas en las redes. Sin embargo, la ceguera de la arenga en contra impide ver uno de los problemas que será el tema durante los próximos años en las discusiones de Internet: el arbitrio de derechos fundamentales por unos cuentos particulares que hoy crean Constituciones por accidente (los Terms of Service) y se erigen en Cortes juzgadoras y revisoras de lo que sucede en sus servicios, Jeffrey Rosen logra trazar muy bien esta situación en un texto publicado en The New Republic.

Imaginar como resolver el embrollo de los derechos o estirando la liga pensar en un cambio completo de paradigma, siempre será más importante que pensar como hacer más armónico. 

May 27, 201312 notes
Algunas consideraciones sobre las gaviotas

Nunca me han gustado las gaviotas. Su belleza es la misma razón de mi atracción y repulsión, su blancura y delicadeza se tornan sangrientas a la mínima provocación. Como los cuervos, las gaviotas no dudarían en sacarte los ojos, sin embargo, como a una blanca paloma las dejarías acercarse hasta la pupilas. Se cuenta que eran las gaviotas, y no las sirenas, las que con su canto y brújula para saber dónde hay tierra -carroñeras- hipnotizaban a los piratas y marinos hasta el naufragio. Agradezco que en mi ciudad, amnésica de su alma de laguna, se encuentre lejos de los puertos, así puedo dormir tranquilo a sabiendas que mi naufragio no será triunfo del hipnótico canto de una gaviota. 

May 26, 20133 notes
May 26, 201394,840 notes
un año 132

En mayo de 2012 fui a la Estela de Luz, la primera demostración pública del movimiento #yosoy132, su génesis. Antes de marchar se leyó un posicionamiento que trazaba un un esbozo de agenda y justificaba la pertinencia del movimiento:

Nuestros deseos y exigencias se centran en la defensa de la libertad de expresión y del derecho de información de los mexicanos. Nuestra preocupación se deriva del estado actual de la prensa nacional y los medios de comunicación, así como de su papel político en el contexto democrático.

y

En esencia, nuestro movimiento busca la democratización de los medios de comunicación, con el fin de garantizar información transparente, plural e imparcial para fomentar una consciencia y pensamiento críticos. Es por eso que, exigimos competencia real en el mercado de medios de comunicación, en particular a lo referente al duopolio televisivo.

Me volví observador del movimiento y les seguí la pista durante y después de la elección, en parte porque al pensar en la voz pública de mi generación (nacidos entre el 1985 y 1992), la de 132 me parecía combativa, responsable y propositiva, un buen lugar desde dónde articular esa voz; en parte porque la disputa de espacios de poder como la calle y los medios me parece atractiva en sí misma y ante aquella coyuntura política era importante saber qué tenían que decir; en parte porque su agenda en concreto hablaba del elefante blanco en la sala durante ese periodo electoral: la concentración mediática y su poder político.

El movimiento logró transitar el periodo electoral con éxito: un debate presidencial, cambiar el tono de la discusión pública y oxígeno para la oposición ante la aplanadora peñista al mismo tiempo que se dio visibilidad a los jóvenes y sus expectativas sobre lo político. De un lado y otro voltearon a ver al movimiento, a escucharlo y en menor medida a responder sobre las exigencias expuestas.

Ante el resultado electoral, los medios, la opinocracia y la clase política se dedicaron a desmontar el movimiento. El ruido diluyó la densidad de los lazos entre nodos y de alguna manera se empezó a desvanecer la efervescencia. Por lo menos tres caminos fueron claros: algunas de las voces más visibles del movimiento apostaron por lo que ellos llaman “democratizar a los medios desde adentro” con resultados más bien modestos pues hasta ahora no sabemos cómo van en esa tarea; otros optaron por la organización y el impulso de agendas sociales importantes como la de migrantes, libertad de expresión y como era de esperarse, telecomunicaciones; las células estatales en algunos casos se volcaron a sus agendas locales. El saldo luce pírrico frente a las movilizaciones, más aún frente a las expectativas.

¿Cómo definir si fue un éxito o un fracaso? Sospecho que el tiempo será un buen aliado para contestar esta pregunta, hasta ahora es imposible calificarlo de una manera u otra quien así lo hace engaña dolosamente. El tiempo también nos dirá si la participación actual del movimiento en el activismo por la reforma de telecomunicaciones fue efectivo, parecen comparsas del activismo previo sobre el tema una voz que apoya, pero no resiste en un proceso que todavía será largo. Pero el indicio es claro: #yosoy132 sigue perfectamente vivo y participativo en los temas más relevantes de la agenda nacional. Parecen estar, además, entre los pocos actores públicos que, frente a la ficción del discurso de unidad, se asumen como oposición, aunque a veces parecen errar al escoger batallas y adversarios, es bueno constatar que no todo son pactos y unidades.

Tampoco soy un optimista rampante. Probablemente el punto más débil de los 132 y los ex 132 sea el secuestro de esa voz de la que escribo al inicio. La dinámica de los medios (base de la crítica del movimiento), las prácticas políticas, los “corporactivistas”, la comentocracia y demás actores parecen estar empeñados en dictar pauta de cómo y qué debe hablar ésta generación, qué preguntas debe hacerse y cómo responderlas; algo me dice que están triunfando para que la emancipación de una voz generacional no prospere, ahí está el reto.

May 11, 2013
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May 2, 20132 notes
Encapuchafobia

De la izquierda a la derecha, de los ignorantes a los más doctos, parece haber una fobia a las capuchas, a que la gente se manifieste y proteste encapuchada pero también hay quienes quisiéramos conocer la identidad de las fuerzas armadas que las portan.

Fernando Escalante sugiere que nos estamos acostumbrando a las capuchas pero se escandaliza de quienes las portan para protestar o ejercer el imperio de la fuerza del Estado. Yo prefiero escandalizarme por los segundos que por los primeros. El problema es de vista, donde unos equiparan el anonimato al terror, yo veo el anonimato como una salvaguarda a la opresión. 

No perdamos el punto, las capuchas nada tienen que ver con cometer delitos. La libertad de expresión tiene limites clarísimos en la ley, y quienes defendemos el anonimato no defendemos la comisión de delitos, si alguien es sorprendido en flagrancia que se le detenga y se haga cumplir la ley y el proceso. No hay pues, una conexión clara entre la capucha y ser delincuentes, si la autoridad no cumple con hacer cumplir la ley y procesar a quienes la quebranten, es problema de la autoridad, no de las capuchas.

Por el contrario, tratar de poner una carga negativa a un tipo de vestimenta particular, sí tiene efectos nocivos para el goce y ejercicio de los derechos de todos. El poder protestar como queramos es un derecho, el anonimato está protegido por la libertad de expresión, sí, es una forma de evitar los abusos de la autoridad, en gobiernos no democráticos y donde la ley no existe, es la única manera de expresarse sin represalias, ¿por qué pensar que ese es el problema? ¿Por qué trasladar la falta de Estado (para garantizar la expresión y para hacer cumplir la ley) al reduccionismo de la capucha?  La foto de hoy en los periódicos es reveladora ¿Por qué los granaderos no detuvieron a los delincuentes? ¿Por la capucha o quizá porque no pueden aplicar la ley sin abusar de ella?

Pensemos bien por qué nos escandalizamos y las consecuencias que tiene, hoy prefiero exigir que se cumpla la ley y defender el anonimato y la capucha como legítimas cuando se invoque la libertad de expresión y no se traspasen sus límites. 

May 2, 20132 notes
“¿Cuántos años fueron? ¿Seis, siete, ocho? ¿Por qué creímos tanto? ¿Por qué creímos?
Porque alguna vez sentimos que no había otra salida y que nada podría terminar como está. Y porque supimos que poco a poco soplaría un viento fuerte, un viento sin fin, que lo habría de cambiar todo, todo.
Ésta es una tierra extraña y hay un mar infinito separándonos. ¿Aquello era necesario? ¿Es necesario que sea así?
Camino el día entero, y puedo estar alegre o triste como si todo fuera como antes. Pero hay una hora en la que es de noche y regreso a casa. Siempre hay algo, una esperanza cualquiera, un recuerdo suelto.
Siempre está ese momento en el que uno se quita un zapato, y luego el otro.
Permanecen los dos, uno al lado del otro, al pie de la cama.
Zapatos tristes y vacíos. ¿Buscando qué?”
—Eric Nepomuceno, Bangladesh, tal vez
May 2, 20133 notes

Abril 2013

4 publicaciones nuevas

De Rubén Bonifaz, para ti.

ACASO UNA PALABRA

1

Acaso una palabra
tan sólo, sé decir: al despedirme,
lo más mío de mí se precipita
afuera, y busca y toma lo que amo.

Decir adiós, hablar para perderte,
y saber que un instante,
el anudado instante en que lo digo,
puedo tenerte asida y te detengo.

Abro luego las manos, quedas libre.
Y el corazón te grita que te quedes
y no lo entiendes. Nunca
lo pudiste entender. Estamos solos.

Hay en todas las tardes una espina
extraña. Un soplo de ceniza ardiendo
tiembla en los corazones y las calles.
Es antes de la noche.

2

No sé. Todas las noches te he soñado;
por eso sufriré todos los días.
No lo puedo evitar; tú lo decías:
no lo olvida el corazón cuando se ha dado.

En el aire se mueve un desolado
olor a tiempo ausente. Las vacías
horas se van sin alma. ¿Lo sentías
al decirlo? No sé. Pero ha pasado.

Duermo: pesa mi amor sobre la palma
de tus manos, seguro como nave
por la corriente en paz que la nivela.

O la angustia de golpe me desarma;
barco sin playa soy, puerta sin llave,
soledad sin espejo: estoy en vela.

3

Te lo habrá dicho ya: que nadie muere
de ausencia, que se olvida, que un lamento
se repara con otro, y es el viento
o la raya en el agua que se hiere.

Y esta sed miserable que no quiere
perderte, acabará; y el pensamiento
por tanto tiempo tuyo, en un momento;
aunque hoy se aferre y grite y desespere.

Si todo se ha de ir, ¿por qué llegaste?
¿Por qué, si no me quieres, me has querido?
¿Me has curado tan sólo para herirme?

Así fue; te tuviste y me dejaste;
nada me quedará: te he recibido
no más que para verte y despedirme…

Apr 22, 20133 notes
Democracia Deliberada: La teletonización de la política social → democraciadeliberada.tumblr.com

democraciadeliberada:

-decimotercer comunicado-

Hace ya unas semanas en Democracia Deliberada hicimos públicas nuestras objeciones a la Cruzada contra el Hambre. El programa social insignia de la presente administración federal nos parece, en el mejor de los casos, mal diseñado. En el peor de los casos, nos…

Apr 17, 201310 notes
“Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas” —F. S. Fitzgerald, El Gran Gatsby 
Apr 10, 20133 notes
Un infierno

Los días contigo: el infierno. Mi obsesión por salvar princesas fue el polo que imantó con el tuyo de vulnerabilidad. Tu reloj sentimental está detenido en tu infancia ultrajada, no te permites cometer errores ni buscar tu lugar en el mundo; un hoyo negro, flamas que todo convierten en cenizas. Hay algo de ti que me recuerda a mí, -no por nada las neuronas son espejos-, sin embargo esa similitud superficial desvela la entrada a un caótico espiral que añoro y detesto. Por eso es tan difícil desprenderme/te: intoxicaste una parte de la mente que creía domada. Ahora estoy prisionero de los barrotes que ha labrado mi propia fantasía y no encuentro las herramientas para liberarme/te. Es un juego fácil de resolver que me paraliza, vuelvo sobre mis pasos a la época en donde te estancaste, a esa inseguridad que me calla. Hay veces que el silencio es tan fuerte que ensordece, quema. 

Apr 2, 20135 notes

Marzo 2013

4 publicaciones nuevas

“Queremos restaurar y por eso pensamos en destruir, queremos reencontrar una armonía y por eso armamos el caos de nuestro amor, queremos renovarlo todo y por eso no dispensaremos ya nada.” —Albert Caraco, Breviario del caos. 
Mar 18, 20132 notes
Una de cochistas y peatones

Desde hace un tiempo he adoptado el circuito Amsterdam, en la colonia condesa, para correr por las mañanas. Todos los días sufro a los cochistas, no entiendo su afán por tomar un circuito con esas características como pista de la Fórmula 1, me molesta y me transfiguro en el rebelde desconocido, cada vez que un coche se me “avienta” en los cruces, alento el trote o de plano me paro frente a ellos hasta que no les queda más remedio que detenerse.

En una ciudad cuyo crecimiento está basado en el privilegio al auto, es difícil pedir que los automovilistas no se sientan con más derechos que los peatones o ciclistas. Los automovilistas, a los que he bautizado como “trolles urbanos”, son incapaces de entender que el espacio público no es de ellos -de sus coches- sino de todos.

Esta mañana en la esquina de Ozuluama y Amsterdam, mientras atravesaba para llegar al camellón, un ford focus gris al  dar vuelta me aventó el coche, me paré en seco y le dije que qué prisa tenía, el chofer iracundo se bajó del auto a jalonearme y a decirme que me llevaría con la policía por provocarlo, ¡pobre cochista!, yo intentaba explicarle de manera serena que los peatones teníamos preferencia y que no se trataba de una vía de alta velocidad. Continuaba gritando y diciendo que “por qué me creía mucho”, que mi lugar era la policía, a ver si “me hacía hombrecito” o “¿qué no eres hombrecito?” me cuestionó, a palabras necias oídos sordos, al final se cansó, regresó a su amado coche, continuó su trayecto y yo el mío.

Triste historia la de mi troll urbano de ésta mañana, en su actitud parece que se depositan los peores vicios de los habitantes de nuestra amada ciudad: poco respeto por la ley y un raci-clasismo supino. A los peatones nos toca ser más peatones que nunca, reivindicar nuestro espacio; quizá es un buen momento para que las autoridades de la ciudad fijen límites de velocidad en ciertas zonas, amplíen las banquetas y los carriles para bicis o transporte público. Que exista una visión acerca de que la movilidad significa mover personas y no trolles, que se reviertan los privilegios. 

Mar 15, 20134 notes
Panteras negras

Este mes El Fanzine está dedicado a la cultura negra. Escribí un texto sobre Las Panteras Negras (página 22), sus causas y efectos. Ojalá les guste, la edición completa está buenísima. 

Aquí el link http://www.elfanzine.tv/2013/03/el-fanzine-no-43/

Mar 11, 2013
Sobre los celos

En Fragmentos de un discurso amoroso Roland Barthes al analizar la figura amorosa de los celos, escribe lo siguiente:

Como celoso sufro cuatro veces: porque estoy celoso, porque me reprocho el estarlo, porque temo que mis celos hieran al otro, porque me dejo someter a una nadería: sufro por se excluido, por ser agresivo, por ser loco y por ser ordinario. 

Me han acusado de celoso y no lo acepto,el razonamiento de Barthes es el mío. Puedo ser territorial pero sufrir de celos, no. 

Mar 4, 20133 notes
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